La reciente expulsión de Matías Almeyda durante el empate 1-1 entre el Sevilla FC y el Deportivo Alavés ha desatado una intensa polémica en el ámbito del fútbol español. Este incidente ha sido objeto de un informe detallado por parte del árbitro, que ha elevado el caso al Comité de Disciplina de la Real Federación Española de Fútbol. Este organismo se encuentra ahora analizando la posibilidad de imponer una sanción que podría llegar a ser de hasta diez partidos.
Según el acta elaborada por el árbitro Iosu Galech, Almeyda fue expulsado en el minuto 85 por protestar de manera clara y reiterada las decisiones arbitrales, manifestando su descontento a través de gritos y gestos, a pesar de haber recibido varias advertencias. Por esta conducta, el reglamento establece que la suspensión podría oscilar entre dos y tres partidos.
No obstante, la situación se complicó tras la expulsión cuando el entrenador se negó a abandonar el área técnica, lo que llevó a la interrupción del partido durante varios minutos. Posteriormente, según el informe arbitral, Almeyda regresó al terreno de juego y se colocó frente al árbitro en una actitud desafiante e intimidatoria. Esta acción podría clasificarse como coacción, con sanciones que van de cuatro a doce encuentros.
Además, el acta destaca que al retirarse, Almeyda pateó una botella de agua de manera agresiva y volvió a entrar al campo para increpar al cuarto árbitro, siendo finalmente apartado por su propio cuerpo técnico y miembros de seguridad. Cada uno de estos comportamientos se suma en la evaluación de la posible sanción.
El Comité de Disciplina ahora debe decidir si sancionar cada una de las conductas de Almeyda por separado o si considerarlas como parte de un mismo evento continuado. En el peor de los casos, la pena podría ser histórica y dejar al exentrenador de River Plate alejado del banquillo del Sevilla por un periodo considerable.
La resolución de este caso se dará a conocer en los próximos días, y se espera que establezca un precedente en la liga española. Casos como este suelen ser tratados con especial rigor para mantener la autoridad arbitral y garantizar el orden deportivo en las competiciones. La situación de Almeyda pone de manifiesto la importancia de la conducta de los entrenadores y su impacto en el desarrollo de los partidos.

















