Es una de esas recetas que todo el mundo cree que sabe hacer y que, sin embargo, rara vez sale perfecta. El arroz blanco hervido debería quedar suelto, con cada grano separado y una textura firme pero tierna por dentro. Si el tuyo suele quedar pegajoso, blando o hecho una masa, el problema casi seguro está en uno de estos errores que vamos a ver.
Los cinco errores que arruinan el arroz hervido
No es solo la cantidad de agua. Hay un conjunto de malas prácticas que se repiten en la mayoría de cocinas y que, sumadas, hacen que el resultado sea siempre el mismo: un arroz pastoso y sin gracia.
Es el error principal. Si echas agua «a ojo» o cubres el arroz con varios dedos de agua por encima, el grano absorbe más líquido del necesario, se hincha demasiado y libera almidón en exceso. El resultado: una pasta pegajosa. La proporción correcta para arroz blanco largo es 1 parte de arroz por 1,5 partes de agua. Para arroz redondo, 1:1,25.
Mover el arroz con la cuchara durante la cocción rompe los granos y libera almidón, que es exactamente lo que genera esa textura pegajosa. El arroz no es un risotto (que sí necesita que lo muevas). Una vez que empieza a hervir, se tapa y no se toca hasta que termine.
El arroz viene recubierto de una capa de almidón superficial. Si no lo lavas antes, ese almidón se disuelve en el agua de cocción y convierte el caldo en una pasta espesa que pega los granos entre sí. Basta con enjuagarlo bajo el grifo tres o cuatro veces hasta que el agua salga relativamente clara.
Cada vez que destapas la olla, dejas escapar vapor y alteras la temperatura interior. El arroz se cuece tanto con el agua líquida como con el vapor atrapado. Si abres la tapa, rompes ese equilibrio y el grano no se cocina de forma uniforme.
Una vez apagado el fuego, el arroz necesita entre 5 y 10 minutos de reposo con la tapa puesta. En ese tiempo los granos terminan de absorber la humedad restante y la textura se asienta. Si lo sirves inmediatamente estará más húmedo y blando de lo que debería.
es la proporción correcta de arroz y agua para arroz blanco largo
Una taza de arroz, una taza y media de agua. Sin más.
El método correcto paso a paso
Este es el método que usan los cocineros profesionales y que funciona con cualquier arroz blanco de grano largo o medio. Es más sencillo de lo que parece:
Enjuaga el arroz bajo el grifo
Ponlo en un colador y pásalo bajo el agua fría, removiendo con la mano. Repite tres o cuatro veces hasta que el agua salga casi transparente. Esto elimina el almidón superficial que causa la textura pegajosa.
Usa la proporción 1:1,5
Por cada taza de arroz, añade una taza y media de agua fría. Si es arroz redondo, reduce a 1:1,25. Usa siempre la misma taza o recipiente para medir ambos ingredientes y mantener la proporción exacta.
Lleva a ebullición y baja el fuego al mínimo
Pon el arroz con el agua en una olla, añade una pizca de sal, y lleva a ebullición a fuego fuerte. En cuanto empiece a burbujear, baja el fuego al mínimo y tapa la olla.
Cocina 12-15 minutos sin tocar nada
No destapes, no remuevas, no hagas nada. El vapor atrapado se encarga de cocinar el arroz de forma uniforme. Arroz largo: 12 minutos. Arroz medio o redondo: 14-15 minutos. Arroz integral: 25-30 minutos.
Apaga el fuego y deja reposar 5-10 minutos
Sin destapar. Después, abre la tapa y remueve suavemente con un tenedor para soltar los granos. Nunca con cuchara, ya que aplasta el arroz.
Proporciones según el tipo de arroz
No todos los arroces necesitan la misma cantidad de agua. Esta tabla te sirve como referencia rápida:
| Tipo de arroz | Proporción agua | Tiempo de cocción |
|---|---|---|
| Basmati / Largo | 1 : 1,5 | 12 minutos |
| Jazmín | 1 : 1,25 | 12 minutos |
| Redondo / Bomba | 1 : 1,25 | 14-15 minutos |
| Integral | 1 : 2 | 25-30 minutos |
| Arborio (risotto) | Añadir caldo poco a poco | 18-20 minutos |
¿Por qué en los restaurantes el arroz siempre queda perfecto?
No tienen ningún secreto que no puedas replicar en casa. Lo que hacen diferente es precisamente lo que hemos explicado: miden con exactitud, no remueven, usan fuego bajo y dejan reposar. Además, muchos restaurantes asiáticos utilizan arroceras eléctricas, que automatizan todo el proceso y eliminan el margen de error.
Otro truco profesional es añadir una cucharadita de aceite o un chorrito de zumo de limón al agua antes de hervir. El aceite ayuda a que los granos no se peguen entre sí, y el limón aporta un toque de acidez que realza el sabor del arroz sin que sepa a limón.
Preguntas frecuentes
Cocinar arroz no es difícil, pero sí requiere un poco de disciplina: medir bien, no tocar y tener paciencia. Una vez que interiorizas el método, el resultado es siempre el mismo: granos sueltos, firmes y con la textura perfecta. La diferencia entre un arroz pastoso y uno perfecto está en los detalles que acabamos de ver.
Última actualización: febrero de 2026.