El próximo 25 de febrero, se realizará un hito histórico con el primer depósito de semillas de olivo en la conocida bóveda del fin del mundo, ubicada en Svalbard, Noruega. Este proyecto, denominado Gen4Olive y liderado por la Universidad de Córdoba, tiene como objetivo preservar la diversidad genética del olivo ante amenazas como el cambio climático y posibles catástrofes globales.
La bóveda, que alberga más de 1,3 millones de muestras de semillas de diversas especies vegetales, no contaba hasta ahora con semillas de olivo, un cultivo esencial en la cuenca mediterránea. Gracias a la colaboración de varias instituciones, incluyendo el CSIC y el Ministerio de Agricultura, se han conseguido reunir 1.000 semillas, que serán almacenadas a -18 ºC para garantizar su conservación.
Una de las dificultades que enfrentó el equipo fue la recolección de las semillas debido a los incendios en Tarifa, Cádiz, el pasado verano. Sin embargo, finalmente lograron alcanzar el número requerido, con 500 semillas de acebuche y otras 500 de las 50 variedades de olivo más importantes a nivel mundial.
El almacenamiento en la bóveda es vital para la conservación de la diversidad genética del olivo, ya que en caso de una catástrofe global, estas semillas podrían ser la clave para la recuperación de esta especie. Aunque el olivo es resistente, el cambio climático plantea serios riesgos, como la falta de horas de frío necesarias para su floración, lo que pone en peligro su cultivo en España.
La importancia de este depósito radica en que, aunque las semillas sean plantadas en el futuro, es probable que las nuevas variedades que surjan no sean idénticas a las que conocemos hoy. Pese a ello, es posible que se mantengan ciertas características deseables, como el alto rendimiento en la producción de aceite.
Pablo Morello, responsable del Banco de Germoplasma Mundial de Olivo de la UCO, subraya el simbolismo de llevar a cabo este depósito en una instalación que tiene como misión proteger la biodiversidad del planeta: «Vamos a colocar el primer depósito de olivo en una instalación que es tan reconocible y con un objetivo tan importante como es el de salvar a la humanidad en caso de que exista una catástrofe».
La coordinación entre las diversas entidades participantes ha sido un desafío, pero el objetivo ha permanecido claro: preservar las semillas de olivo en Svalbard para protegerlas ante cualquier eventualidad futura.





