Un reciente estudio ha puesto en entredicho la creencia generalizada de que los desastres naturales, como inundaciones e incendios, son motores eficaces para generar cambios en las creencias y comportamientos relacionados con el cambio climático. Publicada en el Journal of Environmental Psychology, la investigación abarcó un periodo de diez años y concluye que, aunque los desastres pueden incrementar temporalmente el apoyo a partidos que promueven políticas climáticas, este efecto es limitado y se desvanece con el tiempo.
Dirigido por Omid Ghasemi del Instituto de Riesgo y Respuesta Climática de la UNSW, el estudio se centró en determinar si el aumento de los costos asociados con el clima impulsaría una acción pública más contundente. Los investigadores analizaron miles de datos entre 2013 y 2022, cruzando patrones climáticos con cambios en creencias, patrones de voto y la instalación de paneles solares.
Los resultados mostraron que los desastres naturales, cuando ocurren cerca de elecciones, pueden generar un ligero aumento en el apoyo a partidos con políticas climáticas más sólidas en las áreas afectadas. Sin embargo, este efecto es efímero; se observa un incremento máximo en el apoyo cuando el desastre ocurre un mes antes de la votación, pero después de cuatro meses, la relación desaparece.
En cuanto a las creencias sobre el cambio climático, el estudio reveló que la convicción de que este fenómeno es causado por actividades humanas se refuerza meses después del evento, no inmediatamente. Esto se debe a que tras un desastre, la atención de las personas se centra en problemas inmediatos, como la reparación de daños, y la reflexión sobre las causas subyacentes se produce posteriormente, influenciada por el discurso público y los medios de comunicación.
A pesar de que estos cambios en las creencias son medibles, su magnitud es pequeña y no suficiente para provocar un cambio de actitud a gran escala. En lo que respecta a la adopción de energía solar, el estudio encontró que las áreas afectadas por desastres no mostraron un incremento significativo en la instalación de paneles solares en los meses posteriores a un evento climático grave.
La investigación también destacó que los factores preexistentes, como la identidad política y la situación socioeconómica, tienen un impacto mucho mayor en las creencias y acciones climáticas que la experiencia directa de los desastres. Los votantes de partidos tradicionales mostraron una menor disposición a aceptar el cambio climático antropogénico, independientemente de haber experimentado desastres similares.
Finalmente, los autores del estudio sugieren que la percepción del riesgo y los hábitos mediáticos juegan un papel crucial en cómo las personas interpretan los fenómenos climáticos extremos. En este sentido, aunque los desastres naturales puedan alterar temporalmente la percepción del riesgo, la urgencia por actuar se desvanece rápidamente una vez que cesan los titulares en los medios.





