miércoles, 11 de febrero de 2026

La pubertad en la Edad Media duraba más y comenzaba más tarde que en la actualidad

Investigadores revelan que la pubertad medieval se extendía hasta los 20 años

Investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) han llevado a cabo un estudio innovador que revela que la pubertad en la Edad Media se prolongaba más y comenzaba más tarde que en la actualidad. Este trabajo, realizado a partir del análisis de más de 200 esqueletos medievales encontrados en el yacimiento de Veranes, en Asturias, ofrece una visión detallada del desarrollo puberal en la población que habitó esta región entre los siglos V y XIV.

El Laboratorio de Poblaciones del Pasado de la UAM ha sido el encargado de esta investigación, que se apoya en una muestra considerable, solo superada por colecciones osteológicas británicas. A través del examen de dientes y huesos en crecimiento, los científicos han podido identificar cuándo comenzaba el estirón puberal y qué hitos clave del desarrollo, como la menarquia, se produjeron, según indica la UAM en un comunicado.

Los resultados del estudio, publicados en el Journal of Archaeological Science: Reports, muestran que los jóvenes de Veranes iniciaban la pubertad en edades más avanzadas que los adolescentes actuales. En el caso de las chicas, el estirón comenzaba generalmente entre los 9 y 10 años, mientras que en los chicos ocurría entre los 11 y 12 años.

La autora principal de la investigación, Danielle Michelle Doe, ha destacado que «el retraso en el inicio de la pubertad es común en poblaciones históricas y está asociado a condiciones de vida más severas, que incluyen una mayor carga de enfermedades, estrés fisiológico y una dieta limitada». Este estudio también ha puesto de manifiesto variaciones en el ritmo de desarrollo a lo largo de la adolescencia. Aunque las chicas a menudo iniciaban el proceso antes, su avance se ralentizaba en las etapas finales, mientras que en ambos sexos el proceso no se completaba hasta aproximadamente los 20 años, momento en el que se cerraban las placas de crecimiento óseo.

En total, la pubertad podía extenderse entre ocho y once años, una duración notablemente superior a la observada en las poblaciones contemporáneas. En este contexto, la menarquia, o primera menstruación, solía producirse entre los 14 y 16 años, un dato que coincide con lo que se ha registrado en otras comunidades medievales europeas.

A diferencia de investigaciones previas, los científicos de la UAM no descartaron los esqueletos con edades imprecisas o marcadores puberales ambiguos, lo que ha permitido ampliar la muestra analizada, identificar casos de desarrollo precoz o tardío y ofrecer una imagen más precisa de la variabilidad del crecimiento adolescente en la España medieval. La duración prolongada de la pubertad y las señales de estrés en los huesos sugieren un entorno marcado por «la frecuente exposición a enfermedades, una nutrición irregular y condiciones sociales que podían interrumpir temporalmente» el desarrollo biológico. Sin embargo, los patrones generales observados son comparables a los de otras poblaciones medievales, lo que sugiere que, a pesar de las dificultades ambientales, el proceso puberal ha mantenido una notable estabilidad biológica a lo largo de la historia.

Redacción

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