En una reciente entrevista, la investigadora Cristina Arimany abordó la problemática de la escasa representación femenina en el ámbito científico. Arimany, quien trabaja en el Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC), subrayó que muchos estereotipos sociales influyen en la percepción que tienen las niñas sobre la ciencia.
A pesar de que las estadísticas indican que las niñas obtienen mejores calificaciones que los niños, muchas de ellas consideran que la ciencia es un campo que no les pertenece. «La exigencia personal puede ser mayor en las niñas», explicó Arimany, subrayando cómo esta autocrítica les lleva a dudar de su capacidad para seguir una carrera científica.
La investigadora compartió su propia experiencia, revelando que desde pequeña mostró un gran interés por las matemáticas y la biología. Sin embargo, eligiendo su carrera, sintió la presión de optar por una opción más segura y estable, como la farmacia, en lugar de seguir su verdadera pasión por la bioquímica.
Arimany también se refirió a su trabajo en el laboratorio, donde investiga cómo ciertas proteínas permiten la entrada de medicamentos en las células, un aspecto clave en el desarrollo de tratamientos personalizados. «La ciencia proporciona una adrenalina única cuando los resultados confirman tus hipótesis», comentó, reflejando su entusiasmo por la investigación.
En su labor en el IBEC, Arimany participa en iniciativas educativas como el proyecto Magnet, que busca acercar la ciencia a estudiantes de diversas comunidades. Esto incluye talleres prácticos en los que los alumnos pueden experimentar y ver la ciencia en acción, lo que les ayuda a despertar su curiosidad.
La investigadora destacó la importancia de que las niñas tengan referentes y acceso a información sobre carreras científicas. Sin embargo, también reconoció que las realidades familiares juegan un papel crucial: «Si en casa no hay una cultura de estudios universitarios, es difícil que se planteen seguir ese camino».
Para cambiar esta situación, Arimany aboga por normalizar la presencia de mujeres en la ciencia y garantizar igualdad de oportunidades. «Es esencial que las niñas no piensen que no pueden hacer algo por ser mujeres», concluyó, enfatizando que la educación debe empezar desde la infancia para erradicar estereotipos limitantes.












