La actividad volcánica del Teide, en Tenerife, ha cobrado relevancia debido a la acumulación de gases en su sistema hidrotermal. Esta situación ha sido culpable de gran parte de la actividad volcánica que se ha registrado en la isla durante la última década. En el interior de la montaña se están acumulando vapores que emergen desde profundidades superiores a 30 kilómetros, donde se encuentra el magma, lo que ha generado señales como la deformación del terreno y vibraciones sísmicas en los días recientes.
Luca D»Auria, sismólogo del Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), ha señalado que esta acumulación de gases es la principal hipótesis para explicar los fenómenos detectados desde 2016. «No creemos que haya habido una intrusión de magma, estos fluidos deben encontrarse a mayor profundidad», comentó D»Auria, quien también indicó que los pequeños terremotos y pulsos sísmicos son consecuencia directa de los gases que llegan al sistema hidrotermal.
Desde 2016, se ha observado un aumento progresivo de los gases acumulados, cuyo impacto ha comenzado a hacerse notar en la forma del terreno. Recientemente, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) detectó una ligera deformación de un centímetro, que ha crecido hasta alcanzar dos centímetros. Este fenómeno, que comenzó en 2023, es un proceso lento y, según Itahiza Domínguez, director del IGN, no está relacionado con la posibilidad de una erupción inminente.
Domínguez comparó la situación actual con la ocurrida en La Palma, donde una deformación de 30 centímetros se registró en solo una semana. «Aquí, el proceso es mucho más gradual», subrayó. D»Auria también destacó que la presión de los gases está provocando nuevos sonidos similares a gruñidos que se han sentido en el área, junto con la deformación del terreno.
Las nuevas señales que se han identificado, denominadas pulsos sísmicos, son movimientos de muy baja frecuencia que se producen simultáneamente, lo que complica su detección. Aunque esta actividad no es inusual, ya que se ha registrado en otros volcanes activos del mundo, la continuidad de estos pulsos en el Teide es algo sin precedentes. En la mañana del martes, se observó una señal que se prolongó casi una hora, repitiéndose en intervalos a lo largo del día.
Aunque la actividad sísmica no es alarmante, Domínguez ha advertido que no se deben descartar señales preeruptivas en el futuro. Sin embargo, ha enfatizado que, con la información disponible en este momento, es posible concluir que no hay indicios de una erupción a corto o medio plazo.











