domingo, 22 de febrero de 2026

El Centro Espacial de Canarias recibe el «Can de las Ciencias» por su labor en la exploración espacial

El Centro Espacial de Canarias es reconocido por su contribución a la ciencia y tecnología.

A pocos kilómetros de una de las zonas turísticas más populares de Canarias, un conjunto de antenas blancas se alza hacia el cielo, algunas de ellas operando desde hace más de 65 años. Mientras millones de personas contemplan el vasto océano Atlántico, el Centro Espacial de Canarias mantiene una comunicación constante con el espacio, y su trabajo ha sido recientemente galardonado con el «Can de las Ciencias» por el Cabildo de Gran Canaria.

Este centro se ha convertido en un referente en la exploración espacial, posicionando a la isla como un paradigma de proyectos espaciales internacionales de alta tecnología, gracias al compromiso de su equipo humano. La historia del centro comienza en 1959, cuando representantes de la NASA visitaron Gran Canaria y decidieron que su ubicación era ideal para establecer la primera estación de seguimiento de vehículos espaciales, construida en Maspalomas, que se encuentra a la misma latitud que Cabo Cañaveral.

El coronel Álvaro Martínez-Villalobos, director actual del centro, recuerda que en aquellos tiempos solo había dunas, un faro, un restaurante y dos edificios para los empleados de la estación en la caótica Maspalomas de entonces. Gracias a esta iniciativa, Gran Canaria ganó relevancia en la carrera espacial, participando en misiones fundamentales como Mercury, Gemini y Apolo, que culminaron con la llegada del ser humano a la Luna.

Popularmente conocida como la Estación Espacial de Maspalomas, en 1968 se trasladó a su ubicación actual, en Montaña Blanca, donde continuó colaborando con la NASA en diversas actividades, incluyendo el lanzamiento de la Estación Skylab en 1973. Sin embargo, en 1975, la agencia estadounidense cesó su actividad en la estación, que fue transferida al Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), bajo el control del Ejército del Aire y del Espacio. Desde entonces, el centro ha mantenido una actividad constante, realizando diversas tareas que incluyen el seguimiento de satélites y la observación de la Tierra.

Con un total de 42 antenas, el centro conserva una de las antenas originales de la NASA, un testimonio de su rica historia, que cimenta el presente y futuro de la alta tecnología. Aunque las antenas son las protagonistas del paisaje, el trabajo de las sesenta personas que integran el equipo es igualmente crucial. El coronel Martínez-Villalobos destaca que el 90% del personal es local, con una composición de un 40% de mujeres y un 60% de hombres. A lo largo de estos cincuenta años desde su integración en el INTA, la vocación por las comunicaciones espaciales se ha transmitido de generación en generación.

A pesar de su relevancia, el trabajo del centro es poco conocido por los habitantes de la isla. «Esto es de todos. Aquí no hay secretos», afirma el coronel. La estación no solo recibe señales satelitales, sino que también colabora activamente en iniciativas contemporáneas, como el sistema internacional de satélites para búsqueda y salvamento (Programa COSPAS-SARSAT), la Agencia Espacial Europea (ESA) y el Programa Copernicus, que se centra en la observación de la Tierra para mitigar los efectos del cambio climático.

La ubicación remota de la estación no ha impedido que reciba un gran interés. El director menciona que reciben más de 500 llamadas al mes para visitar el centro. «Aunque hemos especificado en Internet que no recibimos visitas, la gente sigue llamando. Hay un interés genuino por conocer lo que hacemos», añade. Conscientes de esta inquietud, el equipo ha intensificado su labor divulgativa en colegios y universidades para mostrar que en Gran Canaria existe un enclave de referencia en ciencia y tecnología.

Entre sus profesionales se encuentra Aday, de veintitrés años y el más joven del equipo, quien representa a las nuevas generaciones que continuarán con la labor científica en Canarias. Este equipo, que ahora recibe este premio como reconocimiento a décadas de dedicación, sigue mirando al espacio mientras la isla contempla el mar.

Redacción

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